martes, 20 de abril de 2021

Visiones quirofánicas

   Si una casa arde en medio del bosque y nadie está cerca para escribirlo, ¿produce algún espasmo?
   Arranca la inquietud frente al texto que degüella, el texto que no respira, y da comienzo el bombardeo de la memoria. El estrecho espacio de intersección ofrece una narración fragmentaria, deambulante, pero nunca aleatoria. Hay una casa que oculta un acertijo, una revelación que será distinta para ti que para mí aunque igualmente resquebrajadora.
   En este quirófano el oasis que no has de beber te extirpa la decencia y te impone una poesía degarrada, vívida y voraz. Los muertos que te miran desde detrás de tus ojos se complacen en anunciar que eres el heredero de las colisiones entre deseo e ignorancia, «pues aquí todos tenemos que ganarnos la caída». Herencia acompañada de extraños misterios familiares que repentinamente salen a la luz, mas qué importa la trama, lo que cuenta para este libro es explotar en él. Como cuenta que las cabezas partidas sean en todo momento las de los demás.
   Se sucede el sexo sagrado entre pequeñas criaturas, siempre dentro de un bosque de visiones que viene y va y viene como van las ondas electromagnéticas que transportan materia sin energía, tumores sin estado. Hay una autopista musical, una vibración propagandística y un bucle de imágenes con las que el lector debe arroparse frente al frío de la noche sin seleccionar las intenciones del autor. Las referencias se entrelazan, desabrochan sus interrupciones hasta cocinar el infértil caldo de cultivo, las miasmas, el delicioso manjar para aquellos perturbados que se adentran en las fiestas sincopadas de la espesura vegetal.
   Hay, en el fondo de estas páginas, un escritor que está vivo y muerto a la vez, que sólo ansía que algún imbécil abra la caja y se decida todo. En efecto, el bosque ha llegado.



*Comentario a Quirófano en el bosque, una novela de Cesc Fortuny i Fabré (La Náusea Ediciones, 2020). Disponible en descarga libre en este enlace.

1 comentario:

P MPilaR dijo...

Grande. Irrepetible, Cesc!!!