miércoles, 11 de mayo de 2011

(...)
D:
Nadie escucha una voz, tú bien lo sabes.
¿Quién escuchó jamás la voz ajena
si es pura y está sola? El histrión elocuente,
el hierofante vano miran crecer el corro
propicio a la mentira. Ellos viven, prosperan;
tú vegetas sin nadie. El mañana, ¿qué importa?
cuando a ellos les olvide el destino, y te recuerde,
un nombre tú serás, un són, un aire.
(...)

Fragmento del poema de Luis Cernuda Noche del hombre y su demonio (1941-1944)

SIEMPRE, ANTE LA DUDA, LA MÁS CERNUDA

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